Estimados pacientes, ¿tienen curiosidad por saber qué significa en la medicina moderna la 'falta de qi y sangre' de la que habla el Donguibogam? Ese síntoma en el que todo gira al ponerse de pie puede explicarse con el nombre de 'hipotensión ortostática'. Este síntoma va más allá de tener simplemente la presión baja; es una señal importante de que los complejos sistemas nervioso autónomo y circulatorio de nuestro cuerpo no están funcionando debidamente.
La hipotensión ortostática se refiere a un estado en el que, al ponerse de pie repentinamente tras estar sentado o acostado, la presión arterial sistólica cae 20 mmHg o más, o la presión arterial diastólica cae 10 mmHg o más, experimentando mareo, vértigo y, en casos graves, síncope. Debido a que nuestro organismo está bajo la influencia de la gravedad, al incorporarse, unos 500 a 700 mL de sangre se desplazan hacia las piernas y el abdomen. En ese instante, el cuerpo de una persona normal detecta este cambio e inicia de inmediato un mecanismo de compensación.
El núcleo de esta compensación es el 'sistema nervioso autónomo'. El sistema nervioso autónomo rige funciones vitales esenciales sin que nos demos cuenta, tales como el latido cardíaco, la regulación de la presión arterial y la digestión. Al detectar la caída de la presión arterial al ponerse de pie, los 'barorreceptores' situados en la arteria carótida y el arco aórtico avisan al cerebro. Entonces, el cerebro activa el 'sistema nervioso simpático', una rama del sistema nervioso autónomo. El nervio simpático se encarga de aumentar la frecuencia cardíaca y contraer los vasos sanguíneos de todo el cuerpo para elevar de nuevo la presión arterial. En particular, contrae las venas de las piernas y del abdomen para aumentar el 'retorno venoso', logrando que regrese más sangre al corazón. A esta serie de procesos para mantener la presión arterial dentro de los límites normales se le denomina 'barorreflejo'.
Sin embargo, en pacientes con hipotensión ortostática, este barorreflejo con frecuencia no funciona de manera adecuada. Es como si el mecanismo de regulación automática del cuerpo se hubiera averiado. Puede deberse a múltiples causas, como una activación insuficiente del sistema nervioso simpático, una contracción vascular defectuosa o la incapacidad del propio corazón para bombear suficiente sangre.
Las causas son verdaderamente diversas. En primer lugar, la 'deshidratación' es una de las más comunes. Si la ingesta de líquidos es insuficiente, el volumen sanguíneo disminuye, lo que dificulta de base mantener la presión arterial. Asimismo, el uso de ciertos 'fármacos', como medicamentos para la hipertensión, diuréticos, antidepresivos o ansiolíticos, puede influir en el sistema nervioso autónomo y desencadenar hipotensión. También puede reducirse el volumen sanguíneo o la capacidad de regulación vascular tras un encamamiento prolongado o en casos de déficit nutricional por dietas extremas.
Es más, una hipotensión ortostática crónica puede ser señal de otra enfermedad subyacente. Por ejemplo, una enfermedad neurodegenerativa como la 'enfermedad de Parkinson' puede dañar la función del sistema nervioso autónomo y dificultar la regulación de la presión arterial. En casos de 'neuropatía diabética', los nervios encargados de regular la presión arterial también se dañan, provocando hipotensión ortostática. Aunque es menos frecuente, una 'enfermedad endocrina' como la insuficiencia suprarrenal o ciertas 'enfermedades cardíacas' como la insuficiencia cardíaca o la bradicardia pueden ser la causa. Las anomalías en la secreción de la 'hormona antidiurética' o en el 'sistema renina-angiotensina-aldosterona', que regula el equilibrio de agua y sal en el cuerpo, también pueden alterar el control del volumen sanguíneo y provocar hipotensión.
El diagnóstico suele realizarse mediante la prueba de la mesa basculante o el monitoreo de presión arterial de 24 horas, y el tratamiento varía según la enfermedad causal. No obstante, en muchos casos se pueden obtener grandes beneficios tan solo mejorando el estilo de vida. Así como el Donguibogam enfatizaba el equilibrio entre el qi y la sangre, la medicina moderna también considera primordial un enfoque fundamental que ayude a que el sistema nervioso autónomo y el sistema circulatorio funcionen con fluidez. No pase por alto las pequeñas señales que envía su cuerpo y dedique cuidado y atención para que la 'central energética' de su organismo funcione con salud.