Estimados lectores, ¿sabían que los ruidos molestos en el oído y la pérdida de nitidez auditiva son llamadas de auxilio de nuestro cuerpo demasiado importantes para atribuirlas solo al envejecimiento? Aunque la medicina moderna no utiliza de forma directa el concepto de esencia renal del Donguibogam, coincide al explicar el tinnitus y la hipoacusia resaltando la importancia de la vitalidad general, es decir, la energía y el envejecimiento.
El tinnitus consiste en la percepción de ruidos en el oído o en la cabeza sin que exista un estímulo sonoro externo. Se divide principalmente en tinnitus subjetivo, que solo percibe el paciente, y tinnitus objetivo, audible también para el examinador. La gran mayoría de los casos corresponde al tinnitus subjetivo, estrechamente ligado a una actividad anómala del sistema nervioso auditivo debida al daño en la célula ciliada del oído interno. Esta célula ciliada cumple una función esencial para permitirnos oír, pero puede dañarse por exposición al ruido, efectos secundarios de fármacos, un trastorno de la circulación sanguínea o la degeneración celular propia del envejecimiento. Cuando las células dañadas envían señales eléctricas erróneas hacia el cerebro, este las interpreta como sonido. La neuroplasticidad y los procesos de reorganización de la red neuronal también desempeñan un papel determinante en el origen y la cronificación del tinnitus.
La hipoacusia también guarda un vínculo estrecho con el envejecimiento. Junto con la inducida por ruido, la forma más habitual es la presbiacusia, originada por la degeneración progresiva de la célula sensorial del oído interno o del nervio auditivo. Dado que la célula auditiva no se regenera tras sufrir daños, la prevención y el cuidado temprano resultan fundamentales. Se sabe que factores con impacto sistémico aceleran la pérdida auditiva, entre ellos la inflamación crónica, el estrés oxidativo, el desequilibrio del sistema nervioso autónomo y la disminución de la circulación sanguínea. Del mismo modo que la esencia renal del Donguibogam representa la vitalidad y fuerza vital de base, la medicina moderna sostiene que la armonía de todo el organismo, incluida la salud de la célula nerviosa, la elasticidad vascular y el equilibrio hormonal, influye decisivamente en la audición. Si además se presenta mareo, conviene prestar mayor atención, pues puede relacionarse con alteraciones en el aparato vestibular del oído interno o anomalías del nervio craneal.
En conclusión, ese pitido en el oído o la audición borrosa no son un problema aislado del oído; pueden ser una petición de descanso y recuperación desde lo más profundo del cuerpo. Al tratarse de un fenómeno complejo que surge cuando las delicadas células y redes neuronales se fatigan y debilitan, conviene procurar restablecer la vitalidad y el equilibrio de todo el cuerpo en lugar de centrarse únicamente en el oído.