Al observar el concepto de esencia jing del Donguibogam desde la perspectiva de la ciencia moderna, se descubre una coincidencia sorprendente con los sistemas complejos que sostienen la vitalidad en lo más profundo de nuestro cuerpo. La fatiga crónica que sentimos no es un problema que se resuelva simplemente durmiendo más o tomando unas pastillas de vitaminas, sino que es muy probable que sea el resultado del colapso del sistema fundamental de producción de energía de nuestro cuerpo y de la respuesta al estrés.
Lo primero que viene a la mente son precisamente las mitocondrias. Se puede decir que las mitocondrias son pequeñas centrales de energía existentes dentro de todas las células de nuestro cuerpo. Queman nutrientes como carbohidratos y grasas para producir la energía biológica llamada adenosín trifosfato (ATP). Si la esencia jing del Donguibogam es la energía fundamental de la actividad vital, en la ciencia moderna estas mitocondrias se pueden comparar con los órganos clave que generan dicha esencia. Si las mitocondrias se dañan o su función decae, las células no pueden producir suficiente energía y nuestro cuerpo siente un profundo cansancio, como si la batería estuviera descargada. El estrés excesivo, la exposición a toxinas, los hábitos alimenticios irregulares y la inflamación crónica son los principales factores que deterioran la función mitocondrial.
Lo siguiente en importancia es precisamente el sistema de respuesta al estrés de nuestro cuerpo, es decir, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (eje HPA). La función del riñón, considerado el lugar de almacenamiento de la esencia jing, también está profundamente conectada con la función de la glándula suprarrenal en la medicina moderna. La glándula suprarrenal segrega cortisol, la hormona del estrés, cumpliendo el rol de ayudarnos a afrontar situaciones estresantes y a mantener la energía. Sin embargo, al estar expuesto de forma continua al estrés crónico, el eje HPA se activa excesivamente hasta llegar a un estado de agotamiento denominado fatiga suprarrenal o desregulación suprarrenal. En este momento, el patrón de secreción de cortisol se altera, quebrando el ritmo biológico de modo que uno se siente letárgico por la mañana y no puede conciliar el sueño por la noche; junto con la fatiga crónica, aparecen diversos síntomas como niebla mental, disminución de la inmunidad y cambios de humor. Esto se asemeja mucho al estado de pérdida del equilibrio corporal por el agotamiento de la esencia jing.
Asimismo, en investigaciones recientes se presta atención a la relación entre la neuroinflamación y la fatiga crónica. Si la salud intestinal empeora o se padece estrés crónico, puede originarse una inflamación microscópica en todo el cuerpo; si esta inflamación llega a afectar el cerebro, se rompe el equilibrio de los neurotransmisores y decae la función cerebral, lo que puede provocar fatiga mental, déficit de concentración y letargia. Por muchos suplementos nutricionales que se tomen, si la inflamación en el cuerpo es grave, la absorción y el aprovechamiento de los nutrientes no se llevan a cabo adecuadamente y resulta difícil ver efectos, punto que también coincide con el concepto de la esencia jing.
En conclusión, el hecho de estar cansado a pesar de tomar suplementos nutricionales, más que deberse a la carencia de un nutriente específico, puede ser una señal de que las fábricas de energía llamadas mitocondrias no funcionan adecuadamente, de que el sistema hormonal que responde al estrés se ha averiado, o de que el cuerpo sufre continuamente debido a una inflamación sistémica. El agotamiento de la esencia jing mencionado en el Donguibogam es un concepto que abarca todos estos problemas complejos, conteniendo la sabiduría para la recuperación fundamental de nuestro cuerpo.