Ahora interpretemos la sabiduría del Donguibogam en los términos de la ciencia moderna. La noción del Donguibogam de que la vesícula biliar rige el coraje y la decisión, y de que su debilidad genera inestabilidad e insomnio, guarda una semejanza sorprendente con los mecanismos del sueño explicados por la neurociencia y la endocrinología actuales.
En nuestro cerebro existe un sistema complejo que regula el sueño y la alerta. El núcleo de este sistema radica en la hormona del sueño llamada melatonina y en neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA). Al llegar la noche, la glándula pineal segrega melatonina para enviar al cuerpo la señal de que es hora de dormir. Su secreción aumenta al desaparecer la luz y disminuye al recibir la luz matutina, regulando nuestro ritmo biológico, es decir, el ritmo circadiano.
Sin embargo, el estrés, la ansiedad y el exceso de pensamientos pueden interferir en esta secreción de melatonina. Cuando el cuerpo experimenta estrés, segrega la hormona llamada cortisol, la cual actúa de forma antagónica a la melatonina. Si los niveles de cortisol se mantienen elevados, se inhibe la secreción de melatonina y se dificulta conciliar el sueño. Lo que el Donguibogam describía como inestabilidad por debilidad de la vesícula biliar puede relacionarse modernamente con la respuesta al estrés y la alteración del sistema nervioso autónomo debida al aumento de cortisol.
Asimismo, la capacidad de decisión regida por la vesícula biliar se vincula estrechamente con la función del lóbulo frontal del cerebro. El lóbulo frontal se encarga de funciones cognitivas de orden superior como la planificación, el juicio y la toma de decisiones; si este permanece activo antes de dormir debido a cavilaciones o preocupaciones excesivas, el cerebro se mantiene en estado de excitación. En ese momento, si decae la función del ácido gamma-aminobutírico, el neurotransmisor encargado de apaciguar la excitación cerebral, la mente no logra calmarse y se cae en el círculo vicioso de dar vueltas continuas en la cama. El ácido gamma-aminobutírico desempeña un papel fundamental al inhibir la actividad cerebral para inducir un sueño plácido y estable.
La serotonina también cumple un papel determinante. Conocida como la hormona de la felicidad, no solo regula el estado de ánimo, sino que incide en gran medida en la calidad del sueño. Dado que la serotonina es precursora de la melatonina, niveles bajos de serotonina dificultan una adecuada producción de melatonina. El estrés y la ansiedad reducen la secreción de serotonina, desembocando a su vez en un trastorno del sueño. La influencia de la vesícula biliar sobre las emociones y el estado psicológico según el Donguibogam puede interpretarse en estrecha relación con las acciones combinadas de estos neurotransmisores.
En definitiva, la debilidad de la vesícula biliar descrita en el Donguibogam puede entenderse desde la medicina moderna como una perturbación compleja del sistema neuroendocrino, provocada por la secreción excesiva de cortisol ante la respuesta al estrés, la disminución en la producción de melatonina y el desequilibrio de ácido gamma-aminobutírico y serotonina. La conjunción de todos estos factores constituye la causa de que no podamos dormir y demos vueltas toda la noche. Tenga presente que no basta con sentir somnolencia para dormir: se requiere el correcto funcionamiento de estos delicados procesos mediante los cuales el cuerpo y el cerebro se preparan para el reposo nocturno.