Abriendo la biblioteca de Donguibogam...
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Este contenido es una versión cuidadosamente traducida de los registros médicos tradicionales coreanos (Donguibogam) y sus interpretaciones modernas. Se proporciona solo con fines informativos. Consulte a un profesional de la salud calificado antes de tomar cualquier decisión de salud.
¿Por qué experimentamos este dolor?
"¿Acaso está leyendo este texto en este momento con los auriculares puestos? Últimamente, a nuestro alrededor vemos a muchísimas personas, sin distinción de edad ni género, que no pueden vivir sin auriculares. Sin embargo, ¿sabía que esos familiares auriculares podrían estar deteriorando sus oídos poco a poco? ¿Ha sentido alguna vez los oídos tapados, un pitido o la sensación de no escuchar bien las voces de los demás?"


2 métodos que puedes poner en práctica ahora mismo

腎氣通於耳, 腎和則耳能聞五音矣. 耳聾者, 腎虛也.
El qi de riñón se comunica con el oído. Si el riñón está en armonía, el oído puede escuchar los cinco sonidos. El ensordecimiento del oído se debe a que el riñón está deficiente.
Analizamos el 'Donguibogam' de Heo Jun, Memoria del Mundo de la UNESCO, utilizando ciencia de datos moderna e IA. Nuestro objetivo es reinterpretar la sabiduría de la medicina tradicional oculta en textos antiguos para adaptarse a los estilos de vida de las personas modernas ocupadas y transmitirla de una manera fácil de entender.
Precaución (Descargo de responsabilidad): Este contenido tiene como objetivo proporcionar información de salud basada en la literatura histórica y no puede reemplazar el diagnóstico y tratamiento médico. Si tiene algún problema de salud, consulte a un especialista.
En la medicina moderna, a la hipoacusia causada por los auriculares o los entornos ruidosos se la denomina 'hipoacusia inducida por ruido (Noise-Induced Hearing Loss, NIHL)'. En el interior de nuestro oído, en un órgano diminuto llamado cóclea, existen decenas de miles de células delicadas encargadas de percibir el sonido llamadas 'células ciliadas'. Estas células ciliadas cumplen la función de transformar las vibraciones del líquido de la cóclea en señales eléctricas para transmitirlas al cerebro. Captan las señales acústicas tal como si fueran pequeñas antenas. No obstante, ante la exposición a ruidos demasiado intensos y continuos, estas células ciliadas comienzan a sufrir daño físico o a presentar anomalías en su funcionamiento. Imagínelo por un momento: en un campo, las hierbas tiernas deben crecer meciéndose con el viento, pero si de pronto se desata una tormenta, ¿acaso no se doblan y se quiebran? Lo mismo ocurre con las células ciliadas de nuestros oídos. Por desgracia, una vez dañada, la célula ciliada no vuelve a regenerarse. Por ello, la hipoacusia inducida por ruido conduce en su mayoría a un daño irreversible, es decir, que no se puede reparar. El 'desplazamiento temporal del umbral (Temporary Threshold Shift, TTS)', que se manifiesta inmediatamente después de la exposición al ruido con sensación de oído tapado o un zumbido, puede recuperarse si el oído descansa; sin embargo, si se vuelve crónico y repetitivo o si la exposición al ruido es severa, evoluciona hacia un 'desplazamiento permanente del umbral auditivo (Permanent Threshold Shift, PTS)', lo que significa una pérdida auditiva permanente. Dado que el daño comienza sobre todo en las frecuencias agudas, al principio no se nota una gran molestia para conversar, pero puede avanzar poco a poco perdiendo ciertos tonos o dificultando entender una charla en medio del ruido. Además, el oído no es solo un órgano para percibir sonidos, sino que está estrechamente conectado con la circulación sanguínea, el sistema nervioso y el sistema endocrino. Si el estrés es alto o la circulación sanguínea no es buena, el flujo sanguíneo de los microvasos que van hacia la cóclea disminuye, por lo que el aporte de oxígeno y nutrientes para las células ciliadas puede entorpecerse. Lo que el Donguibogam describió como insuficiencia de la esencia de riñón, desde la óptica moderna, bien puede vincularse con un declive en las funciones metabólicas generales, en la regulación del estrés y en la circulación sanguínea. Un oído sano empieza en un cuerpo sano. Tenga siempre presente que la audición, una vez que se pierde, es difícil de recuperar.