Estimados pacientes, ¿han tenido alguna vez dificultades en su vida cotidiana o problemas para dormir a causa del dolor de espalda? Muchas personas atribuyen el dolor de espalda a un simple problema postural o a dolor muscular, resistiendo únicamente con un parche transdérmico analgésico. Sin embargo, bajo mi mirada profesional y cercana, es fundamental recordar que un dolor de espalda podría deberse a un problema cardíaco. Esto se debe a que existe la posibilidad de que el dolor de espalda sea un 'dolor referido' por una enfermedad cardiovascular.
El dolor referido es un fenómeno en el cual el problema de un órgano específico se percibe en una parte del cuerpo completamente diferente, en lugar de sentirse en el propio órgano. El sistema nervioso de nuestro cuerpo está sumamente interconectado, de modo que cuando la señal de dolor proveniente del corazón se transmite al cerebro, este puede confundir dicha señal creyendo que procede de otras zonas como la espalda, el brazo o la mandíbula, y no del corazón. En particular, el dolor cardíaco referido suele manifestarse principalmente en el brazo o el hombro izquierdos, la mandíbula, el centro de la espalda o la escápula izquierda. Es como si el corazón gritara "¡estoy sufriendo!", pero el cerebro escuchara erróneamente "¡me duele la espalda!".
La angina de pecho, una enfermedad cardiovascular representativa, hace referencia al dolor de pecho que ocurre cuando el suministro de sangre al miocardio resulta insuficiente. Este dolor se presenta como una sensación opresiva o de pesadez que aplasta el centro del pecho, pero un número considerable de pacientes experimenta cómo este dolor se irradia hacia el hombro izquierdo, el brazo, el cuello, la mandíbula e incluso la espalda. Tiende a intensificarse al realizar ejercicio físico, padecer estrés o exponerse a ambientes fríos. Si percibe este tipo de dolor en la espalda, en vez de pasarlo por alto pensando si se tratará de una contractura de hombro, debe sospechar de la salud del corazón.
El caso del infarto de miocardio es aún más peligroso. Es una situación de emergencia en la que los vasos sanguíneos que van al miocardio se obstruyen por completo y el miocardio comienza a sufrir necrosis. En este punto, el dolor es mucho más intenso y prolongado que en la angina de pecho, describiéndose habitualmente como una sensación de 'opresión desgarradora en el pecho' o 'dolor punzante como una cuchillada'. Lo crucial aquí también es que este dolor extremo no se limita únicamente al pecho, sino que puede propagarse a la espalda, los brazos, el cuello y la mandíbula. En particular, si surge repentinamente un dolor intenso en el centro de la espalda o en la zona dorsal izquierda, acompañado de sudores fríos, náuseas y disnea, estamos ante una situación de urgencia médica en la que no se debe perder la 'hora dorada'.
¿Por qué se produce este dolor referido? Porque el corazón y la piel o los músculos de la zona de la espalda comparten el mismo segmento espinal en el nervio espinal. En otras palabras, envían señales al cerebro a través del mismo fascículo nervioso. El cerebro no puede diferenciar con exactitud las señales de dolor procedentes de ambas zonas y puede equivocarse asumiendo que el dolor se originó en la espalda, que es un área más amplia y familiar. Por ello, desearía que recuerde que una afección cardíaca puede presentarse solo con dolor de espalda, sin dolor de pecho. Si nota los síntomas descritos anteriormente, es decir, dolor de espalda acompañado de dolor de pecho, un dolor de espalda que empeora con el esfuerzo y se alivia con el reposo, o la presencia de síntomas generales como sudores fríos, disnea o náuseas, debe acudir sin demora al servicio de urgencias de un hospital cercano. No olvide que prestar una atención cuidadosa a las pequeñas señales que envía el cuerpo es el primer paso, y el más crucial, para proteger su salud.