Estimado lector, ¿ha sentido alguna vez tristeza o disgusto al recibir en el hospital el diagnóstico de que su problema es 'nervioso'? Sin embargo, en realidad nuestro cuerpo está conectado de forma mucho más orgánica y delicada que cualquier diagnóstico. La tos provocada por las 'siete emociones' descrita por el Donguibogam, es decir, la tos habitual originada por factores psicológicos, es un campo activamente investigado en la medicina moderna bajo clasificaciones como 'tos crónica refractaria' (Chronic Refractory Cough), 'tos habitual' (Habit Cough) e incluso 'tos psicógena' (Psychogenic Cough).
Nuestro cerebro regula las respuestas corporales con mucha más fuerza de lo que pensamos. En particular, ante situaciones de estrés prolongadas, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal se activa en exceso y secreta continuamente hormonas del estrés como el cortisol. Estas hormonas pueden desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica y aumentar la sensibilidad bronquial, facilitando que el reflejo tusígeno se active ante estímulos insignificantes. El estrés crónico rompe además el equilibrio del sistema nervioso autónomo, inhibiendo la actividad del nervio parasimpático y excitando en exceso el nervio simpático; en este estado, los músculos bronquiales se tensan y se resecan, lo que facilita aún más la aparición de la tos. ¿No se parece a cómo se reseca la garganta cuando estamos tensos?
Además, nuestro 'eje cerebro-intestino' también puede influir notablemente en la tos. Si la salud intestinal no es buena, surge una disbiosis intestinal y, debido a ello, las citocinas proinflamatorias pueden viajar a través del flujo sanguíneo hasta el cerebro, contribuyendo a una respuesta inflamatoria sistémica. Esta reacción inflamatoria puede elevar la sensibilidad de las mucosas del sistema respiratorio, incluidas las vías respiratorias, y reducir el umbral de activación de la tos. En otras palabras, se tose ante estímulos pequeños que normalmente no provocarían tos.
Por añadidura, la tos crónica sensibiliza el 'centro de la tos' en el cerebro y puede convertirse en una especie de 'conducta aprendida'. Aunque en un inicio la tos comenzó por un estímulo específico, con el paso del tiempo se tose ante situaciones concretas (por ejemplo: estrés, ansiedad, tensión social) o incluso de manera habitual. Esto también puede vincularse con el sistema de recompensa del cerebro: 'recompensas' como el alivio temporal obtenido al toser o la atención de los demás quedan grabadas en el cerebro y pueden inducir a repetir la tos de manera inconsciente.
Para tratar esta tos habitual, la medicina moderna utiliza no solo supresores del reflejo tusígeno, sino también diversos abordajes psico-neurológicos como la terapia cognitivo-conductual, la meditación de atención plena y técnicas de manejo del estrés. La 'conexión entre cuerpo y mente' que el Donguibogam enfatizaba hace siglos se está revelando ahora mediante la neurociencia y la endocrinología de vanguardia. Por lo tanto, si su tos no se detiene durante mucho tiempo, recuerde que podría no ser un problema exclusivo de la garganta, sino una señal importante que envían su cerebro y su mente. Prestar atención a la voz interior es el primer paso hacia una verdadera curación.