Nuestros antepasados consideraban los alimentos no solo como sustento, sino como una medicina fundamental que equilibra el organismo y preserva la salud. En el Donguibogam, dentro de las secciones Gokbu y Chaebu del Tangaek-pyeon (Capítulo de las decocciones), se describe con sumo detalle cómo influyen diversos granos y vegetales en el cuerpo humano. Sin embargo, muchas personas experimentan pesadez e hinchazón abdominal por acumulación de gases tras comer. Comprendo perfectamente el malestar y la sensación de bloqueo que sienten, pues muchos pacientes acuden a la consulta expresando: '¡Doctora, siempre me pasa esto cuando consumo harina de trigo!'.
El Donguibogam otorga una enorme importancia al bazo y estómago, responsables de la digestión en el organismo. El bazo y estómago funcionan como un 'administrador de almacén' o una 'fábrica digestiva': descomponen los alimentos, distribuyen los nutrientes necesarios por todo el cuerpo y expulsan los desechos innecesarios. Esta función vital de transportar y transformar adecuadamente los granos y el agua ingeridos depende del bazo y estómago. No obstante, ¿qué sucede cuando el qi del bazo y estómago se debilita, la cantidad de comida es excesiva o se ingieren alimentos intrínsecamente difíciles de digerir? La 'fábrica digestiva' interna no opera correctamente, impidiendo el procesamiento adecuado de los cereales y los líquidos, acumulándolos en masas dentro del organismo. A esto se le denomina acumulación y estancamiento (jeokche) en la medicina tradicional coreana.
Respecto a la harina, es decir, el trigo (somaek), el Donguibogam registra que 'su sabor es dulce, su naturaleza es ligeramente fría y no posee toxicidad'. Señala que asiste al qi del hígado, detiene la sudoración por deficiencia-frío, tonifica el corazón y beneficia al bazo y estómago. Aunque parece un alimento muy favorable, cabe preguntarse por qué genera problemas en las personas modernas. El factor clave radica en el estado actual del organismo y en el modo de consumo.
Los alimentos a base de harina consumidos en la actualidad, como panes, fideos y galletas, suelen elaborarse con harina excesivamente refinada combinada con abundante azúcar, grasa y diversos aditivos que dificultan la digestión. Estos productos procesados demandan mucho más gasto de energía y esfuerzo digestivo al bazo y estómago. Así como un ordenador de alta potencia sufre sobrecarga, nuestro bazo y estómago terminan saturados.
En particular, quienes poseen una constitución con debilidad congénita en el qi del bazo y estómago, o aquellos cuya función de bazo y estómago ha decaído por estrés excesivo o hábitos irregulares, sufren aún más al consumir harina. Cuando el bazo y estómago no cumplen su rol cabalmente, los alimentos no se digieren de manera óptima y generan flema húmeda (seopdam), un residuo viscoso y turbio. Esta constituye la causa principal de la pesadez y los gases en el abdomen. Del mismo modo que el agua estancada se descompone, los restos no digeridos permanecen largo tiempo en el vientre generando molestias. En conclusión, el Donguibogam nos transmite con calidez la relevancia de conservar una adecuada función de bazo y estómago, así como la prudencia de elegir alimentos acordes a la capacidad del cuerpo.