Analicemos ahora el funcionamiento de nuestro organismo a través de la ciencia actual. Lo que el Donguibogam describe como estancamiento de qi, estancamiento de alimentos o flema húmeda responde en la medicina moderna a mecanismos mucho más complejos que una simple dispepsia. Nuestro intestino cuenta con tal cantidad de células nerviosas y neurotransmisores que se le denomina el segundo cerebro, estructurado en el sistema nervioso entérico. Este sistema se conecta de forma directa con el cerebro y mantiene un intercambio continuo de señales a través del eje intestino-cerebro. Por ello, factores psicológicos como el estrés o la ansiedad repercuten directamente en la función digestiva. El estancamiento de qi del Donguibogam suele corresponderse en la medicina moderna con una disfunción del sistema nervioso entérico, es decir, con una hipomotilidad intestinal.
Asimismo, los eructos frecuentes y los gases guardan una estrecha relación con la microbiota intestinal. Si se rompe el equilibrio entre bacterias beneficiosas y bacterias nocivas y estas últimas proliferan en exceso, generan gases abundantes al fermentar los alimentos. Cuadros como el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado se inscriben en este mismo contexto. El estancamiento de alimentos y la flema-humedad descritos en el Donguibogam pueden entenderse como conceptos que engloban alteraciones complejas derivadas de esta disbiosis intestinal, tales como el déficit de enzimas digestivas, la menor secreción de ácido gástrico y fallos en la secreción biliar. En consecuencia, los alimentos no se degradan debidamente, permanecen en el intestino y generan más gases.
¿Qué base científica tiene entonces estimular el punto Hegu? Este punto pertenece al meridiano del intestino grueso del yangming de la mano, un canal que sube por el brazo hasta el rostro y la cabeza, y que además guarda un estrecho vínculo con el sistema nervioso autónomo. Diversos estudios indican que la acupresión en Hegu influye sobre el sistema nervioso autónomo, en especial sobre el nervio vago, lo que ayuda a regular la secreción de jugos digestivos, mejorar la motilidad intestinal y modular la respuesta al estrés. El nervio vago es la vía de comunicación principal del eje intestino-cerebro, encargada de regular la peristalsis, las secreciones del sistema digestivo y la inflamación. Así, la acupresión en Hegu no solo favorece la circulación local, sino que sirve de interruptor para facilitar el diálogo entre el cerebro y el intestino, reajustando de forma natural la función digestiva descompensada. Es comparable a reiniciar con suavidad un engranaje interno complejo: al activar el sistema nervioso entérico, contribuye a disminuir la producción de gases y a estimular la motilidad intestinal, reduciendo la pesadez y los eructos. Lejos de ser un simple remedio popular, constituye un recurso sensato para activar los propios sistemas de autorregulación del organismo.