Abriendo la biblioteca de Donguibogam...
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¿Ha sentido alguna vez que se le cae el alma a los pies y le falta el aire con solo subir a un ascensor, o que todo su cuerpo se paraliza ante un pequeño insecto? Si a los demás no les pasa nada pero solo a usted se le acelera el corazón y le brota sudor frío ante un estímulo particular, podría no tratarse de simple cobardía, sino de una 'fobia'. ¿Le gustaría descifrar hoy conmigo esa señal ilusoria que envía su corazón?

¿Sintió una angustia inmensa cuando se le cortó la respiración y se le oprimió el pecho como si fuera a morir, pero en el hospital le dijeron que no tenía nada? Seguro pasó noches en vela temiendo estar perdiendo la cordura. No se preocupe, no es la única persona que pasa por esto.

Esa sensación de que el corazón da un vuelco, cuando cuesta respirar y la ansiedad sobreviene, ¿ha pensado alguna vez que es la única persona que sufre este dolor? La ansiedad cotidiana nos sigue como una sombra y suele consumir nuestro día a día. Ese momento de desconcierto ante la opresión y el nerviosismo repentinos es algo que probablemente todos han experimentado al menos una vez.

¿Ha experimentado alguna vez que su corazón empieza a latir con fuerza sin previo aviso, le falta el aire y se ve abrumado por un miedo incontrolable pensando: '¿Acaso voy a morir?' Esta ansiedad impredecible es un sufrimiento por el que atraviesan muchas más personas en la vida moderna de lo que se cree.