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Despertar por la mañana con un mechón de pelo en la almohada y notar que el desagüe se obstruye cada vez que se lava la cabeza… ¿Siente últimamente que su cabello se ha vuelto muy fino y percibe calor en el cuero cabelludo? Resulta doloroso atribuir este síntoma solo a la edad o a la genética; ¿no será acaso la última señal de auxilio que envía su cuerpo?

¿Suspira profundamente cada vez que se mira al espejo? Lavarse el cabello, algo que antes hacía sin pensarlo, ahora le genera temor de que se obstruya el desagüe, y al notar la coronilla despoblada termina cubriéndosela con una diadema. Si pensaba resignarse diciendo: "Ah... a esta edad no queda otra opción", ¡espere un momento!

¿Alguna vez se ha levantado por la mañana con el corazón encogido al ver una gran cantidad de cabello acumulada en la almohada? Con un cabello fino y quebradizo, peinarse se vuelve difícil y es natural preocuparse por si se trata de una enfermedad importante. Detrás de este síntoma, que suele atribuirse simplemente a la edad o al estrés, podría esconderse una señal de auxilio de nuestra pequeña mariposa corporal: la glándula tiroides.

¿Y si el aumento repentino de canas pudiera ser una señal del inicio del envejecimiento? Compruebe de inmediato esta señal importante que podría estar pasando por alto en su ajetreada vida diaria.

El cabello se vuelve visiblemente más fino y la coronilla queda al descubierto, lo que lleva a usar sombreros para disimularlo. ¿Será este cambio un simple envejecimiento o una señal de que se ha roto el equilibrio interno del cuerpo?