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«Doctora, cada noche siento un cosquilleo incontrolable en las piernas y tantas ganas de moverlas que no puedo dormir. Durante el día estoy bien, pero ¿por qué me ocurre esto apenas me acuesto en la cama? Me preocupa mucho pensar si tendré el síndrome de piernas inquietas». Seguro se siente muy preocupado, ¿verdad?

¿Acaso no se queda cada noche en la cama mirando fijamente al techo? «Estoy agotada, ¿por qué no puedo dormir?». Me preocupa pensar si hoy también habrá pasado la noche en vela con este pensamiento. Es momento de dejar a un lado, aunque sea por un instante, esas preocupaciones que le agobian por la noche.

¿Da vueltas cada noche humedeciendo la almohada? Si al acostarse su mente sigue completamente despierta y siente temor ante el sonido del amanecer que se acerca, preste atención a lo que hoy quiero compartirle. Un sueño profundo va más allá de aliviar la fatiga del cuerpo: es el descanso fundamental que restaura también nuestra mente.

A altas horas de la noche, no hay momento más agotador y frustrante que ver pasar las horas dando vueltas en la cama. Si desea romper este ciclo de estrés e insomnio, ¿hablamos hoy de ello?

Cada noche, justo a las 3 de la madrugada, abre los ojos de golpe y, por más que intenta volver a dormir, se queda en vela... ¿Le resulta familiar? 😴 Si se duerme rendido pero no amanece descansado y cada noche se siente agotado, tal vez esté pasando por alto una señal muy importante de su cuerpo. Lejos de ser un simple insomnio, ¡podría ser un SOS desde lo más profundo de su organismo!