Abriendo la biblioteca de Donguibogam...
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Tras la breve alegría del parto, ¿no se ha llevado una sorpresa un día cualquiera frente al espejo? Cabello acumulado sobre la almohada, mechones que atascan el desagüe de la ducha… ¿Acaso no ha sentido esa desagradable sensación de que su cabello se ha reducido a la mitad?

Queridas mamás: entre colocarse el portabebés, sostener al bebé en brazos y pasar todo el día en una crianza que parece una batalla, ¿sus hombros no se han vuelto duros como piedras? Al pasar malas noches por el dolor punzante de hombro e incluso sentir entumecimiento en el brazo, es comprensible que sientan temor pensando: «¿Acaso mi cuerpo va a deteriorarse así?». Tranquilas, comprendo muy bien ese sufrimiento.

¿Ha sentido alguna vez que los instantes de dicha al sostener a su bebé en brazos se ven truncados por un dolor constante que dura días y noches y la hace quejarse de dolor? Ese malestar que quizás consideró una simple congestión podría ser en realidad una infección de la glándula mamaria seria: una 'mastitis'. Para evitar que el cuerpo de una madre se debilite sin darle tiempo a cuidarse, acompáñeme hoy a conversar con calma sobre este tema.

¿Ha experimentado alguna vez la alarma familiar de ver a su adorable bebé llorar desconsoladamente cada noche de repente? 🤱🏻 Seguro que han sido incontables las noches en las que no pudo dormir de madrugada, sosteniendo al bebé en brazos mientras se angustiaba pensando: «¿Por qué le pasa esto a mi bebé...?». Hoy, comprendiendo profundamente esa angustia de los padres, les compartiré la sabiduría del Donguibogam para poner fin a la batalla contra el cólico del lactante.