Abriendo la biblioteca de Donguibogam...
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¿Alguna vez se ha sorprendido por un dolor punzante en el pecho y el flanco tan intenso que casi le impedía respirar, extendiéndose además hacia la espalda? Con una sensación semejante a la de una puñalada profunda, es posible que incluso se haya preocupado pensando: '¿Acaso tendré un problema en el corazón?'. Este dolor tan agudo bien podría tratarse de una neuralgia intercostal.

¿Ha sentido alguna vez un dolor ardiente en la espalda, como si se hubiera quemado, acompañado de una erupción cutánea que va brotando en forma de banda? A este huésped indeseado que pensó que era simple fatiga, ¿le preocupa que pueda tratarse de herpes zóster? Así es, comprendo muy bien ese sufrimiento.

¿Tiene la costumbre de hablar tensando con fuerza el cuello? ¿Se le apaga la voz antes de una presentación importante, o siente el cuello rígido y oprimido apenas empieza una reunión? El dicho de que 'hablar haciendo fuerza con el cuello causa enfermedades' no surgió por casualidad.

¿No le ha pasado que sentía entusiasmo antes de salir, pero apenas sube al auto el estómago se le revuelve por completo? Avión, barco e incluso en autobús: si la cinetosis le agota desde el inicio de un viaje agradable, ¿se encuentra hoy también buscando medicamentos esperando que esta vez no ocurra?

¿Ha sentido últimamente un hormigueo constante en la punta de los pies, pérdida de sensibilidad y frecuentes calambres nocturnos? Puede ser una señal demasiado peligrosa para atribuirla simplemente al cansancio cotidiano. ¡Podría deberse a 'esta enfermedad'!

¿Ha experimentado alguna vez que sus piernas se sacuden involuntariamente por la noche o siente un deseo constante de moverlas, lo que le impide conciliar el sueño? Quizás no le dio importancia pensando que era un simple calambre muscular, pero en realidad podría tratarse del 'síndrome de las piernas inquietas', el cual interrumpe su sueño profundo. Hoy profundizaremos, desde una cálida perspectiva de la medicina oriental, en la razón por la que sus piernas le causan molestias cada noche.

¿Ha experimentado alguna vez una migraña tan intensa que, además de la punzada en la cabeza y los mareos, le revuelve el estómago hasta hacerle sentir ganas de vomitar? Entiendo muy bien la angustia de depender de analgésicos durante días y vivir con la inquietud constante de cuándo volverá a presentarse este dolor.

¿No le pasa que sus pies, bien por la mañana, comienzan a arder, punzar y doler por la tarde? En especial, después de pasar el día caminando con unos hermosos tacones altos, ese dolor, semejante a tener una pequeña piedra clavada entre los dedos, le arranca un grito involuntario. Si estos síntomas se repiten, preste atención a lo que hoy le contamos.

¿Ha sentido últimamente que su voz se apaga con frecuencia o que de repente pierde fuerza al hablar? Si incluso al beber agua se atraganta intensamente o ha tenido momentos en los que le cuesta respirar… tal vez le preocupe que se trate de una 'parálisis de cuerdas vocales'. Esta sensación frustrante de que su propia voz no le responde, no es algo ajeno, ¿verdad?

¿Ha sentido alguna vez un hormigueo y una sensación de ardor en la planta del pie al levantarse por la mañana? ¡Es una señal de que sus pies están fatigados!

¿Últimamente se despierta por las noches antes de conciliar el sueño porque siente los pies adoloridos y entumecidos? ¿Ha sacado los pies fuera de las mantas porque la planta le arde, pero al tocarlos nota con sorpresa que están fríos? Si ha pasado esto por alto pensando que solo se debe al cansancio o a la edad, ¡un momento! Podría ser una señal muy importante que le envía su cuerpo.