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¿Siente al despertar por la mañana que su cuello está inexplicablemente más rígido e incluso sufre una punzante cefalea? Eligió con esfuerzo una almohada cara y supuestamente buena para la postura de la cabeza hacia adelante, pero lejos de lo esperado, ¿siente que su cuello estuvo más incómodo toda la noche y que incluso se interrumpió su sueño profundo? ¿No será que su almohada está haciendo que le duela más el cuello?

¿Pasa la noche entrando y saliendo del baño, deseando poder dormir profundamente hasta el amanecer? Si no deja de dar vueltas en la cama por culpa de las ganas continuas de orinar, tal vez sea una señal de que las raíces de su cuerpo están perdiendo firmeza.

Ah, ¿al baño otra vez? Entrar y salir del baño durante toda la noche, ¿no será este su caso? Despertarse cada vez justo cuando va a conciliar el sueño profundo debido a una señal urgente de la vejiga urinaria es algo realmente agotador y difícil.

¿Siente cansancio porque se despierta continuamente yendo al baño cada noche en lugar de dormir profundamente? Si al levantarse por la mañana sufre pesadez y fatiga crónica en vez de sentirse renovado, conviene sospechar si la causa no será la nicturia. ¿Buscamos juntos al verdadero responsable de sus noches de desvelo?

¿Pasa cada noche librando una batalla contra el sueño en la cama? Aunque el cuerpo está cansado, ¿tiene los ojos bien abiertos y da vueltas hasta la madrugada antes de poder dormir apenas unas horas? Quizá esa pequeña pantalla que no soltó hasta el momento de acostarse sea la culpable.

Estimados lectores, ¿alguna vez han pasado una noche dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño debido a una picazón molesta e insidiosa en las nalgas? Noches de pesadilla en las que, por más que se rasquen, no sienten alivio, la mano vuelve involuntariamente a esa zona y al día siguiente se despiertan agotados… Tal vez no se trate de un simple problema en la piel.